Slowlife
- Healeat Coaching

- 3 mar
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Si me hubieras dicho 7 años atrás que yo iba a tratar de vivir más lento, hubiera mirado para el lado. Quizás pensaría que le hablabas a otra persona. Posiblemente ni hubiera entendido el término, me hubiera sonado hasta aburrido, poco productivo, mediocre, básico. Yo le daba con todo a todo, no era consciente de mi sistema nervioso ya que antes de ser mamá tenía mucho tiempo para descansar y cargar la batería mental y física.
La maternidad me enseñó lo que son los ritmos de la naturaleza, hay momentos en la vida donde uno puede apretar el acelerador y otros donde simplemente hay que disfrutar el parar y "no hacer nada". También he tenido que aprender a regular mi sistema nervioso de forma natural, ya que solo por dormir poco, tener que regular a otro, aceptar que el día no se da como uno quiere, estar todo el día en función de los niños... mi sistema reaccionaba altiro. Me ponía muy sensible, irritable, ansiosa, sueño liviano y varias cosas más. A quién no le ha pasado? Es que los pequeñines nos llevan al límite en todo sentido.
En una búsqueda por tener un balance llegué al concepto de Slowlife, te lo explico por si no lo conocías:
Slowlife (o slow life) significa literalmente “vida lenta”, pero no se trata de hacer todo despacio, sino de vivir con intención.
Es un estilo de vida que propone:
Bajar el ritmo en un mundo acelerado.
Elegir conscientemente cómo usar tú tiempo y energía.
Priorizar calidad sobre cantidad (en comida, trabajo, relaciones).
Estar más presente en lo cotidiano.
Conectar con la naturaleza y los ciclos reales

Me hizo tantísimo sentido, sentía que no podía darle y darle, estar constantemente arriba de la pelota, estar a tope todo el tiempo. Vivir con más intención me regula a mi y a mis niños.
Es por ello que los últimos años he ido experimentando una linda transformación: Llegué a conectar con la tierra, aprendí a apoyarme en otros, renuncié a mi trabajo de ingeniera comercial y di paso a mi pasión que estaba bien escondida, empecé a disfrutar de los momentos simples y hacer de aquellas cosas simples también algo especial ya que la vida es ahora. Es por eso que ahora amo estar a pata pelada en la huerta, enseñar lo que más me encanta, cocinar rico, poner la mesa con flores bellas y más.
Sientes que la vida pasa rápido, y solo quieres parar un poquito la rueda? Quizás tu cuerpo te habla como me pasó a mi. Quizás no sientes esa energía vital que tanto te encantaría tener. Te invito a pensar cómo puedo vivir con más intención esta semana, recuerda no se trata de hacer menos, si no con un mayor sentido.





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