El otoño mueve las emociones
- Healeat Coaching

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Después de un maravilloso verano sin polera, donde los días parecían eternos el sol nos llegaba a cansar y la salud estaba vibrante y plena ...empezamos a sentir como las mañanas se vuelven más frías y los días se empiezan a acortar en esta llegada del Otoño.
Junto con el cambio de estación es ideal cambiar ciertos hábitos como lo es la alimentación. El cuerpo empieza a pedir algo más tibio, más cocido, más denso e intenso como lo dice la Medicina Ayurveda.
Yo venía anticipando esto en mi casa para "evitar" los resfríos. Pero siendo realista, el cambio de estación es a nivel integral, evitar como tal es imposible, más bien hay que fluir ya que se produce un cambio a nivel biológico, emocional y simbólico.

El cuerpo va desde la expansión a la conservación, la mente va de lo social a lo introspectivo, y el alma nos muestra aquello que hay que soltar.
En mi casa ya empezamos a vivir este cambio de energía. Se resfriaron mis niños y mi marido.
Ayer el miedo nos tocó la puerta, porque mi hijo se ahogó en la noche. Usamos nuestra gotita antroposófica, crema de tomillo, frío y a respirar. Me cabecié bastante para entender porqué él estaba con miedo. Desde una mirada más integral, cada síntoma es un mensaje del cuerpo, que solo quiere que lo atiendan. Es por ello que traté de entender cómo podía ayudarlo a sanar.
Poco a poco fueron apareciendo las respuestas para mi...
Venimos del verano plena expansión y libertad, los niños entran al colegio donde hay un sistema, rutina y rigidez. Además se suma que cambiaba de sector en el colegio pasando de ser el más grande al más chico. Se despertó su vulnerabilidad, teniendo que afrontar emociones nuevas e incertidumbre.
Por otra parte estaba el concepto de "portarse bien" - el deber ser, con varios ojos encima pensando que todos esperan mucho de él. Simplemente se ahogó con el cambio.
Traer todo esto a la consciencia nos ayuda a todos como familia, cambiar el foco de cumplir - por celebrar el esfuerzo y el disfrute más que los logros. Acompañarlo de forma amorosa, más apapachar y menos exigir en este periodo de cambios.
Esta reflexión la comparto ya que estoy estoy segura que en cada mamá hay un poder sanador infinito. Solo basta con apagar el ruido y confiar en nuestra intuición. Tanto para nuestros niños como para nosotras, los cambios se sienten y necesitamos flexibilizarnos para vivir mejor estas etapas.





Comentarios