Querido Marzo
- Healeat Coaching

- 27 feb
- 2 Min. de lectura
Estamos en la cuenta regresiva para volver a la rutina, para dejar el amado verano atrás y volver a la estructura, los horarios, la rigidez del sistema. Los últimos dos años, se acercaba esta época y se me empezaba a apretar la guata y el pecho. Literalmente podía sentir en mi cuerpo tensión, incomodidad, inseguridad... Eran señales de mi cuerpo, que querían ser escuchadas. Como siempre, yo le echaba para adelante sin acoger aquella sensación. Imaginen qué pasaba a medida que empezaba a pasar marzo... la ansiedad empezaba a crecer. Una emoción que me ha visitado muchas veces siendo mamá.

Es que cuando uno no pone atención al primer síntoma, el cuerpo empieza a hablar más fuerte.
Porqué me pasaba eso? Realmente no tengo una respuesta específica pero si puedo intuir muchas cosas. Mi mente racional sabía que estaba todo bien, pero mi inconsciente guardaba algo.
Quizás de chica me ponía nerviosa al entrar a clases, el concepto de deber / responsabilidad, el tener que cumplir me hacía sentir nerviosa. Lo cual tiene todo el sentido del mundo, después de todo aprendí que soy humana, de verdad muy humana.
Este año decidí tomarme marzo con más cariño, abrazarme como si fuera esa niña chica que le cuestan los cambios. Ir pasito a pasito sin que me gane la autoexigencia de hacer todo demasiado bien.
Ser fiel a lo que me hace bien, creo que lo he escrito muchas veces en los miles de Journal que tengo, a pesar de eso muchas veces soltaba esas prácticas y entraba en el caos de: tengo mil cosas que hacer, sin realmente disfrutar el cambio y la nueva época.
Una práctica diaria de deporte, trabajo, huerta, cocina, amigas, respirar, nada - parar, pata pelada, comer muy rico y sano. Puede sonar mucho, pero al aplicar una cosa a la vez de forma amorosa con el foco en el disfrute y no en el deber, el engranaje empieza a funcionar bien sin una carga extra. Todo va cargando la batería mental y alimenta la calma que nutre el alma.

Esta reflexión me confirma lo importante que es tener hábitos atómicos, no olvidar que nosotras somos la prioridad, cuando empezamos a hacer y hacer, nos olvidamos de nuestro centro y nos perdemos... Lo he vivido muchas veces. Es por ello que armé un programa grupal de Health Coaching, estoy convencida de que el bienestar está adentro, tenemos que aprender a cultivarlo. Si empezamos por nosotras, esto es una cascada, donde todos los que nos rodean se benefician de nuestra energía.





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