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¿Quieres cambiar de hábitos?

Actualizado: 27 de feb de 2019

Acá te contamos algunos tips.


Cambiar de hábitos, y con ello transformar tu vida, es un proceso que puede tomar más tiempo y presentar más desafíos de los que te imaginas. Hay días en que sentirás que tu nueva rutina y tus objetivos están perfectamente alineados, y otros en que probablemente sentirás la necesidad de abandonar tu propósito original.

Si algo de esto te suena familiar, no te frustres ni te desesperes. Estos momentos son parte natural del proceso de cambio, y aunque te cueste percibirlo, cada día recorrido es un avance en este nuevo camino. .


Si estás pasando por una etapa de desmotivación, acá te contamos algunas ideas que pueden ayudar a mantener tus objetivos.


“Un plátano al día”.


Hace un tiempo leí en una cuenta de Instagram, la historia de una persona intentaba todas las semanas iniciar un cambio profundo en su alimentación, sin éxito. Estuvo meses intentando hacer el cambio, hasta que recibió este consejo: parte por incorporar un plátano al día. Así, cada semana fue incorporando un nuevo alimento, logrando en el largo plazo su objetivo.

Planificar cambios en la alimentación supone para muchas personas la necesidad de eliminar ciertos alimentos. Este estado de privación puede gatillar gran ansiedad, haciendo que todos tus propósitos terminen olvidados en el corto andar. En estos casos, es aconsejable invertir el proceso, practicando lo que se conoce como “crowd-out”. En otras palabras, y antes de eliminar ciertos alimentos, preocúpate de incorporar, poco a poco, alimentos con alto valor nutritivo. Luego, y cuando ya hayas incluido en tu rutina estos cambios, te resultará más fácil eliminar de a poco lo que no te esté haciendo bien.


La despensa debe ser tu mejor aliado.


A tu propio ritmo, y considerando lo explicado en el punto anterior, es fundamental que en cierto punto tu despensa acompañe tus objetivos. Paulatinamente debes eliminar los alimentos que no sirvan a tu propósito (por ejemplo: harinas y azucares refinados, alimentos procesados, alimentos ricos en grasas trans, etc) preocupándote de incluir materias primas que sean compatibles con la alimentación que buscas.


Equilibrio.


Las dietas pueden sostenerse por un tiempo limitado, muchas veces con buenos efectos en el corto plazo. Pero todos quienes hemos intentado seguir un régimen restrictivo sabemos que no son sostenibles en el tiempo. Y ello es porque en general, este tiempo de dietas no son fáciles seguir cuando nos invitan a un evento, a un cumpleaños, salimos con amigos, vamos a un restaurant, o celebramos las fiestas. Un cambio de estilo de vida supone siempre equilibrio. Puedes intentar hacer lo que se conoce como “80/20” o “90/10”, es decir, una forma de alimentación en la cual el 80% o el 90% de tus comidas sean saludables, dejando espacio para un 20% o 10% de comidas libres, a tu antojo. Un cambio de alimentación no es una meta, es un camino que se recorre todos los días, considerando siempre espacio para excepciones.


Planificación.

Este paso parece simple, pero es clave a la hora de mantener un cambio de alimentación. No sólo es importante planificar lo que comerás el tiempo que estés en tu casa. Fundamentalmente se trata de estar preparado(a) para cuando estés fuera, en la oficina, en el auto, en un viaje, etc. Puedes preparar algunos snacks que sean fáciles de transportar y se mantengan bien, sin estar refrigerados. Un batido, bolitas energéticas, frutos secos suelen ser buenas alternativas.